LIBERARSE DE LA IDEA DE EGO

El discurso del ego es el de atribuirse las causalidades de todas las experiencias y esta narrativa a veces pareciera que encaja pero una mirada perspicaz se da cuenta que la mayoría de las veces no lo hace. Lo que nos ocurre, generalmente, se escapa a nuestro entendimiento en pos de una inteligencia superior, un sentido luminoso que muestra el rostro de lo más sagrado, en la vida. En el caso del ser humano, no hay dentro de él alguien que controla la inteligencia,es solo la inteligencia manifestándose en la forma peculiar de cada vehículo.
Cuando comprendemos profundamente que las cosas no podían haber sido de otra manera. Que somos un output de un sistema que lleva moviéndose millones de años a través de nuestros genes, condicionamientos, aprendizajes…una máquina biológica complicadísima que funciona por sí misma en todos los sentidos y cambia en cada instante: experiencia orgánicamente en continuo movimiento.
Cuando mentalmente y sobre todo experiencialmente hemos comprendido esto y nos rendimos, entonces el ego se suelta, la identificación con el hacedor va cayendo, por más que siga apareciendo. Y uno se dedica a disfrutar del paseo de la vida, ocurra lo que ocurra en el viaje, aceptación ocurre… o no.